
Las perturbaciones climáticas alteran el empleo de forma más directa. Las inundaciones, las sequías y el calor extremo provocan el cierre de los negocios e impiden que los trabajadores se presenten en sus lugares de trabajo. Si bien los sistemas ambientales sostienen los empleos, su degradación puede también debilitarlos cuando la contaminación y las conmociones climáticas perjudican la salud y la productividad de los trabajadores. La contaminación deteriora lentamente los resultados económicos. El aire y el agua contaminados reducen la productividad y los ingresos de los trabajadores, tanto en los empleos al aire libre como en espacios cerrados. La contaminación también afecta la cognición, la toma de decisiones y la producción general. El mensaje es claro. El crecimiento que daña el medio ambiente también perjudica la productividad, las perspectivas laborales y la prosperidad a largo plazo.